Moscas en la Cocina (VIII)
- Alvaro Ledesma -
Todos necesitamos algo diferente que más
o menos sea lo mismo.
En las calles se imaginan reales los
abrazos entre seres discordantes.
Brotan alambres vivos de los cubos de
hormigón sensible.
Parejas sin labios enseñan los dientes.
No hay mayor habilidad que la de
construir felicidad y alrededor basura.
Frustrante que sólo dé tiempo a llegar
como mucho a idiota.
Hirió de muerte el más inofensivo al
sentirse amenazado.
Se detuvo el mar y no quiso ser más.
Era estrella el agujero negro.
Miran los ojos como quieren.
Se atrofiaron mutuamente la inteligencia
y la belleza.
Inspira el humo iluminado flotando azul
turquesa.
A cincuenta niños en cuarenta camas
cuentan cuentos un robot y un astronauta.
Qué miedo el invierno cuando no son
cuatro los brazos.
Bésame, suplica el agua al aire con
nostalgia.
Vomitan nada de tantos nervios.
Que pasen los de corazón de plástico a la
sala de rayos X.
En pulido mármol blanco fue esculpida la
postura en la que dormían dos gorilas.
Es crónico perder cabezas.
Lo que ganaron en tres vidas se jugó el
nieto en un día.
Por la puerta uno los que quieran saber
quiénes son y por la puerta dos los que quieran saber quiénes son los de la
uno.
Clavando huesos en las paredes de tierra
conseguía escapar siempre de las fosas comunes.
En otro lugar estarán las claves que aquí
no se encuentran.
Que se convierta el exceso de dolor en un
poquito de placer.
Por más que hiciera la sensación era la
nada.
Le enseñó su padre todo lo que sabe.
Al menos que reconforte tanto esfuerzo
que no compensa.
Hombres y mujeres corren la misma suerte.
Cuerdas sin cometas descansan en la
arena.
Alcanzó el arpón la luna y desde entonces
según gira se acerca.
Silencio, moscas.
Escuchar y atender todas.
Alvaro Ledesma (2014)