jueves, 16 de octubre de 2014

Moscas en la Cocina (VIII) - Alvaro Ledesma

Moscas en la Cocina (VIII)
- Alvaro Ledesma -

Todos necesitamos algo diferente que más o menos sea lo mismo.
En las calles se imaginan reales los abrazos entre seres discordantes.
Brotan alambres vivos de los cubos de hormigón sensible.
Parejas sin labios enseñan los dientes.

No hay mayor habilidad que la de construir felicidad y alrededor basura.
Frustrante que sólo dé tiempo a llegar como mucho a idiota.

Hirió de muerte el más inofensivo al sentirse amenazado.
Se detuvo el mar y no quiso ser más.
Era estrella el agujero negro.
Miran los ojos como quieren.

Se atrofiaron mutuamente la inteligencia y la belleza.
Inspira el humo iluminado flotando azul turquesa.
A cincuenta niños en cuarenta camas cuentan cuentos un robot y un astronauta.
Qué miedo el invierno cuando no son cuatro los brazos.

Bésame, suplica el agua al aire con nostalgia.
Vomitan nada de tantos nervios.

Que pasen los de corazón de plástico a la sala de rayos X.
En pulido mármol blanco fue esculpida la postura en la que dormían dos gorilas.

Es crónico perder cabezas.
Lo que ganaron en tres vidas se jugó el nieto en un día.

Por la puerta uno los que quieran saber quiénes son y por la puerta dos los que quieran saber quiénes son los de la uno.
Clavando huesos en las paredes de tierra conseguía escapar siempre de las fosas comunes.

En otro lugar estarán las claves que aquí no se encuentran.
Que se convierta el exceso de dolor en un poquito de placer.
Por más que hiciera la sensación era la nada.
Le enseñó su padre todo lo que sabe.

Al menos que reconforte tanto esfuerzo que no compensa.
Hombres y mujeres corren la misma suerte.
Cuerdas sin cometas descansan en la arena.
Alcanzó el arpón la luna y desde entonces según gira se acerca.

Silencio, moscas.
Escuchar y atender todas.


Alvaro Ledesma (2014)